El disco-libro Cantos de desarraigo forma parte de la colección «Música y Derechos Humanos» y quiere llamar la atención sobre aquellas situaciones en el mapa global de conflicto directo con los Derechos Humanos. Para esto, se vale del poder de la música y otras herramientas textuales y audiovisuales para hacer de manera más efectiva esta sensibilización. La colección cuenta con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Una de las consecuencias más terribles del conflicto interno que sufre Colombia es el desplazamiento forzado, alcanzando la cifra de casi 4 millones de personas. La música colombiana es testimonio de un largo proceso de mestizaje y de la rica variedad geográfica de Colombia. Esta diversidad requiere ser visibilizada, valorada y fomentada para que pueda transformarse y mantener su capacidad de expresar e identificar a las generaciones del presente y del futuro. La consecuente marginalidad de estos grupos de desplazados genera un fuerte sentimiento de desarraigo. La música y el baile pueden aportar en el proceso de readaptación. Bailar, tocar, cantar para luchar contra la violencia, para no olvidar sus raíces, para construirse, para realizarse.

